Bogotá, Colombia
April 16, 2026
Paloma Valencia arranca rezagada en el Caribe y apuesta por partidos tradicionales para remontar
Elecciones

Paloma Valencia arranca rezagada en el Caribe y apuesta por partidos tradicionales para remontar

Abr 16, 2026

La candidata del uribismo enfrenta dificultades en una región clave para las presidenciales y busca compensar su debilidad con maquinaria política en otros territorios.

La campaña de Paloma Valencia enfrenta uno de sus mayores desafíos en la región Caribe, donde los resultados electorales recientes evidencian un rezago frente a sus competidores. En medio de la disputa por el paso a segunda vuelta, la candidata del uribismo busca fortalecer su presencia con el respaldo de partidos tradicionales y liderazgos regionales.


El Caribe, el punto débil del uribismo

Los resultados de la más reciente consulta dejaron en evidencia una caída del uribismo en la región Caribe, un territorio que históricamente le ha sido esquivo. Mientras a nivel nacional el Centro Democrático creció, en la costa registró una reducción significativa en votos frente a elecciones anteriores.

La candidatura de Paloma Valencia no logró replicar el desempeño que tuvo Iván Duque en 2018. La aspirante obtuvo cerca de 387 mil votos en la región, muy por debajo de los más de 700 mil que consiguió el hoy expresidente en su momento.

Este panorama refuerza una tendencia: el Caribe se ha consolidado como un bastión electoral del petrismo, concentrando cerca del 20 % del electorado en las últimas elecciones presidenciales.


Pulso directo con Abelardo de la Espriella

La debilidad de Valencia en la costa se vuelve más crítica en su competencia con Abelardo de la Espriella, quien cuenta con ventaja en esa región. Según mediciones recientes, el candidato cordobés supera a la uribista en intención de voto en el Caribe, mientras ambos se mantienen por debajo de Iván Cepeda.

En contraste, Bogotá y Antioquia aparecen como los principales bastiones de Valencia, donde podría compensar la desventaja regional si logra consolidar su base electoral.


Estrategia: apoyarse en los partidos tradicionales

Ante este escenario, la campaña de Valencia ha optado por acercarse a los partidos tradicionales como el Conservador y La U, que mantienen estructuras políticas sólidas en la región Caribe.

Estas colectividades, pese a su desgaste en sectores de opinión, continúan siendo determinantes en elecciones regionales por su capacidad organizativa, control territorial y maquinaria electoral.

Sin embargo, el respaldo no está garantizado en bloque. En varias regiones ya se evidencian divisiones internas, con líderes políticos que evalúan apoyar a otros candidatos o mantenerse al margen.


Apoyos clave y riesgos políticos

En departamentos como Sucre y Magdalena, Valencia cuenta con apoyos importantes de estructuras locales que podrían impulsar su votación. No obstante, en otras zonas estratégicas como Atlántico y La Guajira, figuras políticas de peso han mostrado cercanía con otros aspirantes.

Además, existe el riesgo de que el respaldo de los partidos tradicionales sea solo simbólico y no se traduzca en movilización efectiva de votos, un factor que históricamente ha impactado campañas en la región.

También preocupa la fragmentación interna: algunos congresistas y líderes locales han manifestado afinidad con candidaturas rivales, lo que podría debilitar la estrategia del uribismo.


El desafío electoral hacia la segunda vuelta

Para asegurar su paso a segunda vuelta, Paloma Valencia necesita crecer significativamente en el Caribe o compensar esa debilidad con resultados contundentes en regiones como Antioquia y Bogotá.

La experiencia de campañas anteriores demuestra que descuidar la costa puede ser determinante en el resultado final. Por eso, el desempeño de su estrategia en esta región será clave en las próximas semanas.

Mientras tanto, la disputa por el voto antipetrista sigue abierta, con un escenario fragmentado en el que cada alianza regional podría inclinar la balanza.