Condena de Ciro Ramírez golpea campaña de Paloma Valencia y reabre debate por corrupción en el uribismo
El fallo de la Corte Suprema contra el senador del Centro Democrático se convierte en un factor político en plena carrera presidencial.
La condena contra el senador Ciro Ramírez por corrupción se ha convertido en un nuevo desafío para la campaña de Paloma Valencia, al reactivar cuestionamientos sobre el Centro Democrático en medio de la contienda electoral.
El fallo de la Corte Suprema de Justicia, que impuso una condena de 23 años de prisión contra Ramírez por su participación en un entramado de corrupción, llegó en un momento clave: el inicio formal de la campaña presidencial.
La decisión judicial se basa en pruebas como testimonios, registros de reuniones y conversaciones que evidenciarían su influencia en la adjudicación irregular de contratos en el Departamento de Prosperidad Social durante el gobierno de Iván Duque.
Según el expediente, el esquema habría permitido direccionar millonarios recursos hacia contratistas cercanos, con el objetivo de fortalecer su capital político.
Impacto político en la campaña
La cercanía entre Valencia y Ramírez ha intensificado el impacto político del fallo. El hoy condenado senador participó en eventos de campaña y mantuvo una relación cercana con la candidata, incluso mientras enfrentaba el proceso judicial.
Tras conocerse la decisión, Valencia afirmó que respeta la justicia y reiteró su compromiso con la lucha contra la corrupción, aunque expresó que espera que el senador pueda demostrar su inocencia en instancias superiores.
Sin embargo, la condena ha sido utilizada por sus críticos para cuestionar su discurso anticorrupción, especialmente frente a sus promesas de combatir prácticas ilegales en el Estado.
El caso “Marionetas 2”
El proceso contra Ramírez se enmarca en el escándalo conocido como “Marionetas 2”, una red de corrupción asociada a la gestión de contratos públicos.
La investigación señala que el senador habría articulado un esquema junto a funcionarios y contratistas para direccionar recursos a través de convenios interadministrativos, incluyendo uno por cerca de $48.000 millones.
Entre las pruebas figuran chats, tiquetes de viaje y testimonios de exfuncionarios que detallan la coordinación de las operaciones. Aunque algunos señalamientos sobre pagos ilícitos no fueron plenamente comprobados, la Corte concluyó que sí existió un favorecimiento indebido.
Un legado político marcado por escándalos
El caso también revive antecedentes familiares. El padre del senador, Ciro Ramírez Pinzón, fue condenado por parapolítica, lo que añade un componente simbólico al episodio.
Pese a la controversia, Ramírez logró consolidar su carrera política dentro del uribismo, siendo elegido representante y luego senador, con un crecimiento significativo en votación.
El escándalo estalló en 2023, cuando fue capturado en medio de la investigación. Tras más de un año en prisión, recuperó la libertad en 2025 y regresó al Congreso mientras avanzaba el juicio.
Reacciones y tensiones internas
El expresidente Álvaro Uribe Vélez lamentó en su momento la captura del senador, mientras que voces dentro del Congreso, como Iván Cepeda, cuestionaron su permanencia en la vida pública.
La polémica se intensificó con la reaparición de Ramírez en actividades políticas, incluyendo eventos de campaña de Valencia, lo que ahora se convierte en un punto de crítica para sus opositores.
Un lastre en medio de la contienda
Más allá del caso individual, la condena revive el debate sobre los escándalos de corrupción que han golpeado al Centro Democrático y su impacto en la credibilidad del partido.
En plena campaña presidencial, el episodio se perfila como un factor que podría influir en la narrativa electoral, especialmente en temas de transparencia y lucha contra la corrupción.