Colombia entra al top 5 de salarios mínimos más altos de América Latina tras aumento para 2026
Con un incremento de casi 23%, el salario básico y el auxilio de transporte colocan al país entre las remuneraciones más elevadas de la región, aunque el debate económico permanece abierto.
Tras el aumento decretado por el Gobierno, Colombia supera a varios países vecinos y se sitúa solo por detrás de Costa Rica, México, Uruguay y Chile en la región.
Colombia escaló posiciones en el ranking regional de salarios mínimos tras el ajuste que el Gobierno del presidente Gustavo Petro aplicó para 2026. Con un aumento de más del 23% en el ingreso mínimo legal y el auxilio de transporte, el salario base se acerca a 2,0 millones de pesos mensuales (USD 539,6), ubicando al país como uno de los cinco con el salario mínimo más alto de América Latina.
Según el ranking actualizado, **Costa Rica lidera la región con aproximadamente USD 725, seguido de México (USD 641), Uruguay (USD 599) y Chile (USD 594). Colombia aparece en quinto lugar con cerca de USD 539 por mes, superando a Ecuador, Guatemala, Bolivia y otros países de la región.
El presidente Petro destacó que el ajuste salarial fue calculado con base en indicadores como inflación y productividad, con el propósito de garantizar mejores condiciones de vida para los trabajadores y disminuir la desigualdad. En su discurso, también defendió la idea de un “salario mínimo vital familiar” que permita fortalecer el ingreso de las familias colombianas.
La medida incluye un auxilio de transporte que, sumado al salario base, eleva el ingreso mensual cercano a los 2,2 millones de pesos, un nivel similar al de naciones como Uruguay y Chile cuando se consideran beneficios adicionales.
Aunque el ascenso en el ranking refleja un aumento nominal importante, analistas y sectores críticos advierten que un mayor salario mínimo no siempre se traduce directamente en una mejora real del poder adquisitivo, especialmente en contextos de alta inflación y costos de vida crecientes. Además, algunos economistas señalan que el impacto de estos ajustes en la economía laboral —especialmente para pequeñas y medianas empresas— debe evaluarse con cautela.
El debate sobre el salario mínimo se intensifica justamente en un contexto económico complejo, donde la búsqueda de equidad social y protección del empleo formal chocan con las preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal y las dinámicas del mercado laboral.