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Minga Indígena da ‘Ultimatum’ al presidente Duque si no se reúne con ellos

Los indígenas que se encuentran en Bogotá se niegan a que el presidente Duque no los atienda personalmente, poniendo condiciones para disolver las marchas.

Con la llegada de los miles de marchantes que conforman la Minga indígena a la ciudada de Bogotá, crece la tensión nacional sobre los alcances que puedan llegar a tener las protestas, más aún, cuando los propios participantes no dan muestra de querer levantar la Minga, en gran parte por la actitud tomada por el presidente Iván Duque, quien delegó a miembros de su gabinete para encargarse del asunto.

Los marchantes estuvieron reunidos hasta altas horas de la noche de este domingo con el defensor del Pueblo, Carlos Camargo, debatiendo y decidiendo la dirección que tomaría la Minga y las protestas el día de hoy, dejándole claro al funcionario que las negociaciones no avanzan si el presidente Duque no se comunica con ellos antes de mediodía para acordar un proceso de negociación correcto.

«Nosotros le enviamos anoche a través del Defensor del pueblo un mensaje al presidente, diciéndole que tiene hasta las 12 del día de este lunes para una respuesta. Necesitamos saber si tiene o no la intención de reunirse con nosotros (…) dejaremos la silla vacía. Que nos escuche el país y el mundo entero, para que sepan que es lo que proponemos. Estamos aquí más de 15 mil personas, más los que llegan a acompañar la marcha», comentó Dario Tote, consejero mayor del pueblo coconuco, una de las comunidades que conforman la Minga.

El líder indigena explicó que la guardia, hecha por miembros de las comunidades, posee la capacidad de mantener bajo control las protestas y a sus participantes, garantizando su presencia en la Plaza de Bolívar para luego reunirse con las autoridades para poder negociar, todo de forma pacífica y desmintiendo las versiones entregadas hasta el momento por la prensa sobre supuestos planes de vandalizar la capital.

«La guardia indígena tiene la capacidad fuerte y disciplinada para controlarnos a nosotros mismos y a cualquier persona extraña. Después de ir a la Plaza de Bolívar, regresaremos a reunirnos para definir qué hacer (…) sabemos cuándo llegamos pero no cuándo nos vamos. Lo cierto es que no vamos a venir a Bogotá con tanto esfuerzo y sacrificio, cumplimos con llegar pacíficamente con la danza, el colorido y con la esperanza de no nos sigan matando», destacó el consejero Tote.

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